Día de la Medicina Latinoamericana: Grandes sobre la tierra

Suman miles las huellas dejadas por nuestros médicos en diversas latitudes

Suman miles las huellas dejadas por nuestros médicos en diversas latitudes

La doctora Dania Oquendo Echevarría pasará su cumpleaños lejos del hogar, de la Patria, los amigos… Justamente hoy 3 de diciembre, fecha coincidente con el Día de la Medicina Latinoamericana; y si bien la distancia le provoca nostalgia, la circunstancia se torna más llevadera al saber que allá en el brasileño Estado de Bahía —donde se encuentra desde octubre— 313 colaboradores cubanos forman una gran familia.

Ayer, víspera del onomástico, me contó vía email, que la celebración tendría entonces, doble connotación y hasta, incluso, con un lema: Nuestro diario cumplimiento del deber. Y es que a Dania la caracteriza, como a la mayoría de nuestros médicos, ese instinto de ayudar a quienes lo necesiten donde sea y a costa de cualquier sacrificio.

Cuando relata la pésima situación de salud imperante, específicamente en Camamu, municipio con una población de 37 mil 135 habitantes, uno percibe la necesidad de compartir lo que tenemos, de la solidaridad. Antes de su llegada, en la unidad de Salud —nombre con que llaman a los consultorios médicos— donde labora en una zona rural, un galeno llegaba solo una vez en semana para atender 12 casos en la mañana. No es casual que los pobladores consideren la formación de nuestros profesionales como la mejor del mundo.

Y es que suman miles las huellas dejadas por ellos en diversas latitudes. ¿Olvidará ese anciano de 73 años a la doctora que lo asistió cuando llegó a la consulta con un dolor abdominal si en toda su existencia ningún otro especialista lo tocó o examinó? ¿Cómo se sentirán esos seres que hoy la reciben en sus casas, porque no pueden llegar a la Unidad y ella sí salió a buscarlos?

De la grandeza de estos hombres y mujeres frente al peligro y la urgencia a nadie le quepan dudas. Lo han demostrado en disímiles circunstancias, desafiando el rigor del clima, la distancia, los riesgos ambientales, los conflictos armados, enfermedades desconocidas…

Por eso, cuando la semana pasada, luego de cuatro días de intensas lluvias en aquella zona costera donde hay cascadas y hubo ríos desbordados, se decidió vacunar y dar orientaciones de cómo actuar en los lugares de desastres, Dania no dudó en sumarse y correr la misma suerte de sus pobladores. Qué orgullosa se sintió de ser cubana cuando una enfermera se le acercó y le dijo: ustedes sí no tienen miedo.

Dijo el francés Voltaire, hace ya mucho tiempo, que “los hombres que se ocupan de restaurar la salud de los demás uniendo habilidad con humanidad están sobre los grandes de la tierra”, y entre esos se ubican los galenos cubanos, quienes ponen muy en alto el nombre de la Patria con ejemplos de internacionalismo y generosidad.

Pero como toda moneda tiene dos caras: no podemos olvidar a los trabajadores del sector que quedan aquí en la llamada retaguardia, y representan la primera línea de atención a la salud y aunque están al amparo de la familia y exentos de los riesgos de otras latitudes, tienen una intensa cuota de trabajo, responsabilidad, abnegación y compromiso.

Y si bien, cualquier jornada del almanaque sirve para agradecer su entrega, llegue a todos hoy el más sincero agradecimiento como retribución a tantas horas de desvelo y consagración.

 

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