Aniversario 30 del Programa del Médico y la Enfermera de la Familia: Una heroína del día a día

Desde un consultorio médico, la doctora Niurka Rodríguez Carvajal se empeña en mejorar la calidad de vida de los 895 pobladores que pertenecen a su área

Desde un consultorio médico, la doctora Niurka Rodríguez Carvajal se empeña en mejorar la calidad de vida de los 895 pobladores que pertenecen a su área

“Donde quiera que se ama el arte de la medicina se ama también a la humanidad”. Platón

No se le ve, como a otros de sus colegas, con bata blanca transitando por los pasillos de un hospital aunque, en verdad, no le desagradaría hacerlo. Sin embargo, su obra es tan importante y beneficiosa como la de aquellos.

Desde un consultorio médico, la doctora Niurka Rodríguez Carvajal, se convierte en una de esas heroínas del día a día. Tal vez ni ella lo crea. La modestia es una de las virtudes que la adornan, pero alguien capaz de sacrificar sus propias necesidades en favor de los demás bien merece el denominativo.

Aunque desempeñó otras funciones, la especialista en Medicina General Integral ha dedicado la mayor parte de su vida profesional al Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, surgido en 1984 por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Al cabo de 30 años, insiste en recordarnos que “es Cuba el único país del mundo con un Sistema Nacional de Salud tan integrado, en el que se interrelacionan los niveles primario, secundario y terciario y hasta dentro de la propia comunidad la circunscripción, los CDR, los núcleos zonales…”

De historias cotidianas proporcionadas por la especialidad se nutre su quehacer. “He visto crecer a la población que atendía antes y eso es muy gratificante. Muchos de aquellos niños de mis inicios son ahora adolescentes y jóvenes a los cuales sigo. Lo mismo pasa con algunos graduados de Medicina a quienes les he impartido clases”.

Y es que a Niurka le fascina la docencia, de ahí que sea Profesora Auxiliar de la Universidad de Ciencias Médicas Doctor Juan Guiteras Gener. Esta ‘polilla’, como ella misma dice al referirse a su interés por la superación constante, es también Máster en enfermedades infecciosas y Diplomada en Endocrinología y en Dirección de Salud.

Sobre su labor como Médico de Familia continúa diciendo que tiene cuatro pilares fundamentales: promoción, prevención, diagnóstico y rehabilitación. El convivir en el área le brinda la oportunidad de conocer a sus pacientes de manera exhaustiva, y de saber dónde y cómo viven y cuáles son sus principales factores de riesgo.

La dinámica familiar es, por ejemplo, una de las vías que utiliza para llegar a sus vecinos. Una anécdota aflora entonces. “La muchacha padece hipercaliemia (condición en la cual los niveles de potasio en sangre están más elevados de lo normal) y, por tanto, si esperaba más tiempo para quedar embarazada podían aparecer otras complicaciones. Así, pues, aun cuando no estaba en sus planes logramos convencerla. Ya la pequeña tiene más de un año”, alega visiblemente emocionada.

“El poder orientar a las mujeres antes de la concepción y encaminarla hacia una maternidad responsable, acompañando paso a paso la gestación, posibilita alcanzar un término feliz. Ello reconforta demasiado. Aún más ver cómo crece y se desarrolla ese bebé. Al Programa de Atención Materno Infantil, por lo que sabemos significa, le damos total seguimiento.

“Igual sucede cuando eres capaz de detectar una enfermedad que a tiempo tiene cura. En esos momentos te sientes muy útil a la sociedad.”

Convencida está siempre de la responsabilidad que asume ante la comunidad. “Te conviertes muchas veces en el centro de la vida de personas que cifran en ti sus esperanzas. Por otra parte, puedes hacer que cambien estilos de vida en pos de mejorar su bienestar físico, pues, aprendes a observar al individuo desde el punto de vista biopsicosocial”.

Si bien mi interlocutora introduce cada explicación con la forma personal ‘nosotros’, lo cual da la medida de que no se trata de un encargo individual, me atrevo a hacerle la pregunta: — ¿Y el binomio con la enfermera?

“Vital. Tenemos un trabajo muy sistémico no solo en la consulta sino también en el terreno (visitas a los hogares). Ella es como mi brazo derecho, y el divorcio entre ambas sería impermisible. En mi caso vivimos en el mismo lugar y además de compañeras de labor somos amigas. Cuando nos quitamos la bata blanca nos prestamos la sal y el azúcar; cuando nos la ponemos somos médico y enfermera.

“Nos planificamos cada semana en aras de lograr los objetivos. Interactuamos y eso nos permite retroalimentarnos entre las dos. Igual escucho sus sugerencias ya que ella permanece más en el terreno. En tareas como la vacunación y pruebas citológicas realiza una encomiable faena, pero en general es un ejercicio de equipo, dirigido por un Grupo Básico de Trabajo, conformado por clínico, pediatra y ginecobstetra.

“En los casos de ingreso domiciliario cumplimos con las obligaciones como si el paciente estuviera en un hospital, con los horarios de medicamentos, historia clínica, indicaciones…, y cuanto lleva. Contamos, además, con círculos de adolescentes, de abuelos, y el apoyo de las brigadistas sanitarias.”

A lo anteriormente expuesto Niurka suma otras razones: jamás han tenido fallecidos menores de un año ni muertes maternas. Tampoco bajo pesos al nacer. Ello es muestra del sacrificio y la entrega desmedida, factores que la convierten, desde el anonimato, en todo una heroína.

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