Instituto Politécnico Ernst Thälmann de Matanzas: Medio siglo formando profesionales

 Este centro tiene a su cargo la preparación de parte del futuro laboral de la provincia.

Este centro tiene a su cargo la preparación de parte del futuro laboral de la provincia.

Delfín de la Rosa Villalonga recuerda cuando llegó al Ernst Thälmann. Tenía 19 años y comenzó a laborar en la construcción del instituto politécnico como ayudante de albañil. Luego fue desempeñando varias faenas y una vez jubilado decidió regresar porque su vida se haya indisolublemente ligada a este centro.

Igual sentimiento comparte el profesor Ángel Roberto Ramírez Fernández, quien no soporta la idea de alejarse de sus aulas. Por ellas ha visto pasar a muchísimas generaciones, desde aquella que inició el 16 de abril de 1964, fecha en que se inauguró como parte de la creación de escuelas que combinaban las carreras profesionales con el servicio militar.

De esa etapa ambos atesoran trascendentales momentos, como la primera graduación el 3 de marzo de 1968 a la que asistió el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. A Evodio Franco Soayero, quien egresara como el mejor expediente del curso, correspondió el honor de invitarlo, por eso al cabo de medio siglo rememora con orgullo la satisfacción que le produjo el encuentro.

“Haber recibido de sus manos el diploma de graduado fue algo muy grande. También conversó con nosotros sobre nuestra preparación”, evoca.

Entre los sucesos más significativos destaca, asimismo, la visita de Erich Honecker, entonces presidente del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana, nación que tuvo mucho que ver con el surgimiento del mismo, de ahí que adoptara el nombre de un comunista alemán: Ernst Thälmann.

Se suma el hecho de haber sido sede hace 40 años del Seminario Nacional para la constitución de los Órganos del Poder Popular.

LA HISTORIA SIGUE SU CURSO

En 1971 el plantel dejó de ser militar pero continuó formando técnicos medio y obreros calificados. En la década de los ’90 la caída del campo socialista y con ella la obsolescencia de las maquinarias, falta de mantenimiento, desabastecimiento de piezas y equipos y otras carencias materiales; así como el deterioro sufrido durante años por la Enseñanza Técnico-Profesional hicieron mella en la institución, la cual dista bastante de aquella hermosa instalación de la barriada de Versalles que aún conserva en su mente Roberto Calderín, empleado de servicios desde hace 44 años.

No obstante, a partir del curso 2009-2010 ante la ausencia de fuerza de trabajo calificada en diversas especialidades técnicas y de oficios, el Ministerio de Educación decidió ajustar los planes de estudio a la realidad socioeconómica de la Isla. Con las nuevas transformaciones en esta educación volvió el despertar para el politécnico yumurino.

Así lo confirma Félix Ivonet Franzua, subdirector de la Enseñanza Práctica, quien llegó con el propósito de alistarse como tecnólogo de maquinado y corte de metal en 1980. Más tarde transitó por el destacamento pedagógico para quedarse dando clases.

“Cualquier país necesita formar este recurso humano si pretende desarrollarse. Los jóvenes que se preparan aquí son los que se insertan después en los distintos flujos de producción de las empresas”. Y precisamente entre esos jóvenes encontramos a Orlando López Montero, alumno de segundo año de Mecánica Industrial.

“Desde pequeño me interesé por este oficio, pues mi papá imparte la materia”, dice, mientras alega a las exigencias de su progenitor y profesor guía. “Siempre hay que inculcarles el interés por lo que hacen y ayudarlos para que aprehendan las habilidades necesarias”, asevera el último.

EL ANIVERSARIO 50

Llegar a medio siglo de existencia es de por sí un buen motivo de celebración. Así, pues, para esperar la fecha se han ejecutado varias acciones constructivas en las cuales el propio colectivo del politécnico ha desempeñado un papel fundamental.

Las máquinas aunque muy viejas lucen diferentes luego de pintadas. Igual sucede con las paredes de áreas exteriores e interiores. Cambiaron la carpintería en algunas de ellas, repararon el mobiliario y los albergues recibieron una considerable mejora. Se trabaja, además, en los techados.

Al decir de la subdirectora María Victoria Montenegro González, la matrícula escolar también se ha reanimado. Es así que el emblemático plantel yumurino cuenta hoy con 647 estudiantes, de ellos 542 en el Curso Regular Diurno y el resto en el de Trabajadores, distribuidos en cinco especialidades técnicas y siete de obreros calificados. El apoyo de las empresas aflora del mismo modo, con la importante contribución de las aulas anexas.

El compromiso para que el Ernst Thälmann vuelva a recuperar sus bríos está presente. Ello es, sin dudas, la mejor recompensa para un centro que tiene a su cargo la formación de parte del futuro laboral de la provincia.

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