Día Mundial del Medio Ambiente: Reciclar para ganar

Reciclaje en casaTirar frascos de medicamentos a la basura es pecado para mí. Desde que era niña me enseñaron en la escuela la importancia de llevarlos a la farmacia cuando se vaciaran. Ahora los devuelvo al laboratorio conocido como dispensarial, pues allí suelo comprar con frecuencia el hipoclorito de sodio que uso para purificar el agua.

Otros tipos de envases, confieso, no corren la misma suerte. Aunque me duele arrojarlos, no hallo más alternativa. La ausencia en la comunidad de un lugar para depositarlos y la casi desaparición de aquella práctica cederista de recoger las materias primas por las casas —de la que fui protagonista en mis tiempos de pionera—, me obligan a ello.

Hoy, justo cuando celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente, considero oportuno abordar tal preocupación, porque si bien no es precisamente el tema al que se ha dedicado la jornada sí existe relación. De ahí que creo válido reflexionar sobre lo que significa ese acto de racionalidad económica y cuidado de nuestro entorno que podemos simplificar en el término RECICLAR.

Ese proceso encargado de transformar materiales usados en recursos muy valiosos, evitando el consumo de nueva materia prima, el gasto innecesario de energía y la contaminación, entre otros males, constituye un verdadero aliciente para el planeta. Se estima que, por ejemplo, una tonelada de papel reciclado salva la vida de 17 árboles adultos y economiza más de 30 mil litros de agua.

Con el aluminio, el vidrio y el plástico —que dicho sea de paso demoran cientos de años en biodegradarse—, sucede otro tanto. Recuperar solo una lata del primero de estos elementos, permite ahorrar la electricidad necesaria para mantener un televisor encendido durante tres horas. Por cada tonelada, entonces, se preservan 5 mil 820 litros de gasolina, suficiente para proveer de energía a una casa durante 10 años. A la par van los beneficios en materia ecológica.

Pensar que la cultura del reciclaje no va con la sociedad actual es un craso error. En Cuba, aun cuando resultan perceptibles los avances al respecto, todavía quedan reservas por explotar. Con ello coincidirán quienes, como yo, han podido presenciar las aceras de las tiendas llenas de cajas o la dependienta de una farmacia negándose a recepcionar los envases por no tener sitio donde ponerlos. También los basureros repletos de materiales que podrían aprovecharse.    

La inexistencia de una Política de Reciclaje (prevista a aprobar en el 2015) y el incumplimiento por las entidades estatales de la Ley 1288, aún vigente, y del Lineamiento 235 aprobado en el VI Congreso del Partido, mucho tiene que ver con ello.

Reciclar se ha convertido en una práctica urgente y necesaria para nuestro país, por ende, debe otorgársele el tratamiento educativo que lleva. No se trata solo de convocar concursos en las escuelas o de impartir teoría; se impone, pues, fomentarla de modo que prenda bien en las nuevas generaciones a partir del valor económico-ambiental que implica.

Así estaríamos contribuyendo a solventar de alguna manera muchos de los problemas causados al planeta por el hombre, esos de los que hablamos cada año un día como hoy, pero que precisan de nuestro actuar cotidiano.

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Gonzalo Ramos Aranda
    Jun 06, 2014 @ 00:28:49

    Sirva mi poema, para hacer conciencia:

    BOSQUE . . . JAS

    “Grave ecocidio forestal, la vida en peligro mortal.”

    Los árboles sufren de pie,
    por sus raíces, asidas a la fe,
    enferman, lloran, fenecen,
    tan cruel suerte no merecen.

    El más humilde follaje
    es víctima del ultraje,
    ¿quién resarcirá su orgullo,
    quién les dará tierno arrullo?

    Soy el alma de los bosques
    que, por culpa de unos torpes,
    “vegetan” con flora inerte
    o han encontrado la muerte.

    Soy la entraña de los montes,
    de colinas, horizontes,
    que han quedado desolados,
    por algunos desalmados.

    Soy la esencia de natura,
    víctima de la incultura,
    de intereses de unos cuantos,
    por los que sufro de espantos.

    Florestas de oyamel y pino,
    ¿porqué tan brutal destino?,
    son taladas, son quemadas,
    en lugar de ser amadas.

    Robles, caobas maderas,
    tropicales arboledas,
    de la vida son las vetas,
    hay que imponer serias vedas.

    Contingencias ambientales,
    algunas monumentales,
    destruyen su ecosistema,
    por imperio, por sistema.

    ¡A impedir que eso suceda,
    que su grandeza no muera!,
    son los pulmones del orbe,
    oxígeno que se absorbe.

    Soy la conciencia de todos
    los seres humanos probos
    que, a toda ciencia y paciencia,
    cuidarán de la existencia.

    De las frondas, de su fauna,
    dejando atrás todo trauma,
    remediando el ecocidio,
    la sociedad en concilio.

    Soy principio de justicia
    que, a los pueblos, acaricia,
    soy la condena del mundo
    que clama, en lo más profundo:

    “Talamontes infelices,
    que no siguen directrices,
    incendiarios despiadados
    que, del diablo, son aliados.

    Dejen en paz nuestros bosques,
    ya somos sus guardabosques,
    ¡muy pronto tendremos fiesta,
    nuestro amor los reforesta!”

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Pátzcuaro, Michoacán, México, a 06 de junio del 2013
    Reg. SEP Indautor No. 03-2013-111212464200-14
    A la memoria de la Reserva Ecológica “Estribo Grande”, pulmón de la región de
    Pátzcuaro, devastada en un 90% (noventa por ciento), debido al incendio
    ocurrido los días 12 y 13 de abril del 2013.

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