El 6 de julio de 1981 fue un día muy triste en #Cuba

Justamente un día como hoy, pero del año 1981, Cuba reportó el mayor

Entre los niños se encontraba Eliel, quien estaba próximo a cumplir los cinco añitos.

Entre los niños se encontraba Eliel, quien estaba próximo a cumplir los cinco añitos.

número de casos de dengue en un día: 11 mil 400 personas eran víctimas de una epidemia que constituye una de las más viles acciones terroristas perpetradas por el gobierno norteamericano contra la Isla.

La epidemia del dengue hemorrágico, nunca antes vista en el territorio nacional, alcanzó en pocas semanas una cifra sin precedentes en otro país. Resultaron afectados 344 mil 203 individuos y fueron hospitalizados 116 mil 143. Alrededor de 24 mil pacientes experimentaron shock por dengue en algún grado.

Ciento cincuenta y ocho personas fallecieron como consecuencia de la epidemia, de ellas 101 niños.

Las investigaciones y los estudios minuciosos llevados a cabo condujeron a la evidencia de que la epidemia fue introducida deliberadamente en el territorio nacional por agentes al servicio del Gobierno de Estados Unidos. Especialistas norteamericanos en guerra biológica habían sido los únicos en obtener una variedad de mosquito Aedes aegypti sensiblemente asociada a la trasmisión del virus 2, tal como informó el coronel Phillip Russell en el XIV Congreso Internacional del Océano Pacífico, efectuado en 1979, solo dos años antes de que se desatara la brutal epidemia en Cuba.

Como bien refleja el documento titulado Demanda del pueblo de Cuba al gobierno de Estados Unidos por daños humanos, todo el país y sus recursos fueron movilizados para luchar contra la epidemia. Se combatía intensamente y a la vez en todas las ciudades y poblados del país la presencia del vector, con todos los medios posibles y con productos y equipos adquiridos con toda urgencia en cualquier parte, incluido Estados Unidos donde a través de la Organización Panamericana de la Salud se solicitó y finalmente en el mes de agosto se obtuvo la venta de un importante larvicida.

Los medios químicos y equipos eran trasladados muchas veces por vía aérea, en ocasiones de lugares tan distantes como Japón, en cuyas fábricas pudieron obtenerse miles de motomochilas de fumigación. Hubo que traer malathion desde Europa, por avión, a un costo de transportación de 5.000 dólares por tonelada, es decir, tres veces y media más que el valor del producto.

En adición a la red hospitalaria existente, decenas de escuelas para alumnos becarios fueron convertidas en hospitales a fin de aislar sin excepción a cada uno de los nuevos enfermos que se reportaban cada día. Simultáneamente se construían y equipaban salas de terapia intensiva en todos los hospitales pediátricos del país.

De este modo, el 10 de octubre de 1981 fue reportado el último caso de persona afectada.

De no haber sido por aquel colosal esfuerzo, habrían podido fallecer decenas de miles de personas, en su inmensa mayoría niños. Había sido derrotada en poco más de cuatro meses una epidemia que muchos expertos pronosticaron que harían falta años para erradicarla. La afectación económica fue también considerable.

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