Fin de Año: Distintas maneras de celebrar

imagesEl advenimiento de un nuevo año es siempre esperado con entusiasmo por la mayoría de los cubanos, quienes celebran de disímiles maneras tal acontecimiento. Algunos, por ejemplo, preparan una cena especial para la familia entera y en ese afán andan desde mucho antes buscando lo necesario.

Ese día no falta, por lo general, el sabroso cerdo asado. Tampoco el congrí, la yuca con mojo, los tostones y los deliciosos buñuelos, acompañados estos con dulce de coco. A las 12 de la noche, cuando en la tele se escucha nuestro Himno Nacional, suele aparecer la botella de champaña, de sidra o cualquier otro licor.

El 31 de diciembre se olvidan los malos ratos, se escuchan cientos de felicitaciones y, por qué no, de invitaciones a compartir juntos. A mitad de la noche todos salen a las calles a gritar con alegría, a ver los fuegos artificiales y pedir deseos, relacionados en lo fundamental con mejoras en la vida profesional y personal.

La fecha deviene momento singular para desear que el nuevo año venga cargado de éxito y prosperidad. Y es, precisamente este punto lo que tiene en común nuestro modo de festejar con el de otras latitudes, pues, particularidades son las que sobran en cada una de ellas.

UN RECORRIDO POR OTROS PAÍSES

Del mismo modo que las festividades en Cuba varían de acuerdo con la región y que estas van acompañadas de distintos rituales, como tirar agua a la calle a las 12 de la noche para que se aleje lo malo o lanzar arroz como señal de asegurar la alimentación, existen también formas originales de celebrar en otras naciones.

Una búsqueda por Internet permite conocer que en Colombia, el último día del almanaque, los protagonistas son, justamente, los agüeros, o sea, una serie de “recetas” populares destinadas a cargar las pilas con energía positiva para el año que comienza. Desde recibir la medianoche de pie con el fin de tener suerte y salud o dar un portazo cuando suenan las 12 para alejar a los malos espíritus, hasta el acto de besar en primer lugar a una persona del sexo opuesto con el afán de obtener buena fortuna, van las supersticiones.

En Brasil la atención la acapara el mar. Allí la gente acude a las playas a ver los fuegos artificiales, algunos visten de blanco o saltan por encima de siete olas porque lo asocian a buen augurio, y también lanzan flores al agua mientras piden un deseo. En Copacabana, las sacerdotisas africanas encienden velas y echan al agua barquitos cargados de regalos y flores, que al ser arrastrados por la corriente presagian buena fortuna para la etapa que se avecina.

En Ecuador se celebra comiendo 12 uvas en correspondencia con el número de horas que marca el reloj. Se queman los tradicionales “años viejos” escribiendo en cualquier parte las cosas malas que pasaron. Tiran fuegos artificiales y también hacen caravanas con carros decorados sobre el tema, en este caso el año nuevo. También a las 12 se tiran bastantes fuegos artificiales, llamado “La hora de la Luz”.

Despedir el año con fuego deviene un modo muy singular en Argentina y Uruguay. De un lado están los cohetes y demás elementos pirotécnicos; y por otro, los muñecos de madera, tela y papel, que los argentinos construyen con la mejor de las intenciones pese a saber que acabarán siendo pasto de las llamas. Y es que quemar estos muñecos es un rito purificador, una forma de deshacerse de todo lo malo que trajo el año que acaba.

Los mexicanos cantan, bailan y se divierten hasta altas horas de la madrugada para despedir el año. Como en todas partes. Claro que ellos combinan estas celebraciones con algunas tradiciones peculiares. Hay quien acostumbra a barrer la casa esa noche para que el nuevo año sólo traiga suerte “limpia”. Otros aseguran que pasearse esa noche con una maleta favorecerá los viajes en los meses siguientes. Otros insisten en llevar ropa interior roja para hallar el amor.

La Nochevieja es el momento perfecto para que los venezolanos estrechen lazos de amistad con quienes les rodean. Y nada mejor que la “hallaca”, un plato especial que ellos mismos preparan, para demostrarlo: regalarla es una forma de desear buena suerte para el año que llega. También es costumbre escribir los deseos en una carta que, ya en enero, cada uno quema para asegurarse de que nadie más pueda leerla.

Los italianos inician la “notte di Capodanno” con una tradicional cena en la que las lentejas son plato imprescindible si se quiere tener un año nuevo repleto de buena fortuna. Esa noche, muchas mujeres reciben como regalo lencería roja, que supuestamente les traerá suerte en el año que llega. Y en algunos lugares como Roma y Nápoles es costumbre también lanzar trastos viejos por la ventana: es una forma de terminar con el pasado y expresar el deseo de empezar una nueva etapa con buen pie.

El lugar de concentración por excelencia para los franceses son los Campos Elíseos. Desde el Arco de Triunfo a la plaza de la Concordia, la famosa avenida queda atestada de gente dispuesta a recibir el 1 de enero con una buena botella de champagne. Los que se quedan en casa lo tienen más fácil para seguir la tradición: a medianoche hay que besarse y abrazarse bajo una rama de muérdago para conseguir buena fortuna en el año que llega.

Pues, ya ven, muchas son las tradiciones y formas de celebrar el último día del año, aunque el propósito sea el mismo. De cualquier modo que se haga para los cubanos seguirá siendo esa fecha tan importante en que nos preparamos para enfrentar juntos, como este día, nuevas metas y desafíos.

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