#Cuba: Un homenaje a Martí

En ocasión del aniversario 162 del natalicio de José Martí reproduzco parte de este trabajo publicado hace algún tiempo.

En el filme, José Martí, el ojo del canario, su realizador Fernando Pérez nos brinda una visión particular de aquel muchacho de carne y hueso, a quien nada de lo humano le fue ajeno, al tiempo que se iba forjando su personalidad.

En el filme, José Martí, el ojo del canario, su realizador Fernando Pérez nos brinda una visión particular de aquel muchacho de carne y hueso, a quien nada de lo humano le fue ajeno, al tiempo que se iba forjando su personalidad.

#Cuba: José Martí en nuestros jóvenes

“Y a fe que mientras hay que guerrear, en la guerra deben estar todos los jóvenes”.

José Martí

Si preguntáramos a estudiantes de primaria cómo ven a José Martí —cuya imagen de seguro fue de las primeras que desde muy pequeños aprendieron a reconocer–, con certeza hablarían del niño que sufrió al ver a un esclavo negro colgado en una ceiba del monte; al que travieso iba cazando mariposas para luego besarlas y dejarlas escapar; o al hombre sincero que murió como él siempre quiso: de cara al Sol.

Muchos otros detalles pudieran, incluso, ofrecer: el autor de la Edad de Oro, esa obra imperecedera en la que transmite a los infantes enseñanzas tan valiosas como que la avaricia rompe el saco y la inteligencia supera a la fuerza. También valores como la amistad, la responsabilidad, y el amor a la familia, a la Patria y a los héroes.

Los adolescentes referirían, entonces, esa etapa de abusos por las que tuvo que atravesar cuando en las canteras de San Lázaro era obligado a realizar trabajos forzosos que le dejaron secuelas por el resto de su vida; y al respecto hablarían, pues, de cómo se entregó en cuerpo y alma a las luchas por la independencia de Cuba, porque quería un futuro distinto con todos y para el bien de todos.

Ya la mirada de los jóvenes tendría en cuenta, tal vez, su trascendencia universal. “Más que un héroe, un apóstol, lo considero uno de los más altos representantes de la literatura cubana, por su extensa y enriquecida labor poética y narrativa. Martí fue un intelectual intachable, de mente justiciera y sobre todo, adelantada a su tiempo”, así lo definió Alejandro Vega Baró, del IPU José Luis Dubrocq.

De distintas maneras y acorde con lo aprendido, cada uno de nosotros tiene una visión muy personal del héroe.

EL HÉROE QUE ADMIRAMOS

Cintio Vitier, narrador, ensayista y crítico cubano, afirmó que en José Martí se ubican la brújula y el escudo para enfrentar los desafíos presentes y futuros de la sociedad moderna. Cuando de asumir tales retos se trata corresponde a la juventud una enorme dosis de responsabilidad.

De ahí la importancia que reviste conocer con profundidad su legado, más si tenemos en cuenta lo que el propio Vitier advirtió cuando dijo que en los tiempos que transcurren, cuando se afianza un genuino sentimiento patriótico que responde al empeño de defender y mantener la soberanía nacional, seguir el camino que nos trazó el héroe nos ayudaría a resolver muchos de los problemas que hoy confrontamos.

Hay que verlo también como el ser humano que fue, con virtudes y defectos; padre, hijo, amigo. Los valores que se sintetizan en él queremos que se reflejen en nuestra niñez y juventud: sincero, honesto, cortés, humilde, fiel a sus convicciones, valiente… En fin, todas esas cualidades que enaltecieron su grandeza y lo convirtieron en maestro de generaciones.

LOS JÓVENES EN MARTÍ

El Apóstol fue un joven de ideas firmes, que aunque pudo foto-11equivocarse alguna vez, siempre tuvo presente el sentido del deber. Supo ser el mejor de los amigos y si bien nada de lo humano le fue ajeno —como aprendimos a distinguir mejor luego de ver el filme El ojo del canario, de Fernando Pérez— en la misma medida en que se iba forjando su personalidad también se consolidaban sus principios éticos y morales.

Tenía, entonces, más que claro el papel que le tocaba a su generación para cambiar el destino de la Patria, pero también en este aspecto trascendió las fronteras de la época en que vivió. Basta conocer algunos de sus pensamientos al respecto para darnos cuenta cuán vigentes están.

“Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura de su sudor”. ¿En qué manos, si no en las de ellos está el ahora y el porvenir de esta tierra?

Otras ideas refieren el ímpetu de esa edad: “Es de jóvenes triunfar”, “Es necesario que la juventud sea dura”, “Hacen mal los hombres jóvenes que se entretienen en morder con dientes envenenados el virgen seno de la patria” y “Cuando se es joven se crea”.

A José Martí, como dijo un colega, “no lo podremos ver como un mago todopoderoso que viene del siglo XIX a solucionar los problemas contemporáneos. No lo es, ni podría serlo, porque su carrera fue la del padecimiento y el amor humano. Sin embargo, algunas de sus clases magistrales debieran estar en la agenda de muchos seres de este mundo”.

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