#Cuba: Peregrinación por San Lázaro

Escrito por Darío Gabriel Sánchez García

El Santuario Nacional del Rincón fue construido el 26 de febrero de 1917, desde entonces es sitio habitual de peregrinaje para todos aquellos que le profesan su fe a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El Santuario Nacional del Rincón fue construido el 26 de febrero de 1917, desde entonces es sitio habitual de peregrinaje para todos aquellos que le profesan su fe a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Extendí la mano, y pagué al chofer del almendrón que me había dejado en el parque de Santiago de la Vegas. Tras el solicitado portazo, una vez más me dirigí al conductor inclinándome sobre la ventanilla, ya no para agradecerle, sino para preguntar cómo llegar de ahí a El Rincón, donde se reúnen los fieles para la procesión a San Lázaro, expliqué. En su mirada noté, o bien la burla, o bien la incomprensión de cómo se podía “estar tan perdido”. Tras las breves coordenadas, agregó: “Igual no te preocupes, vas a llegar sin problemas si solo sigues a la gente”.

Con tal sugerencia imaginé dos escenarios posibles: Identificar a alguien que por su apariencia o comportamiento no dejara lugar a dudas de que se dirigía al santuario, o que la cantidad de personas fuera de tal magnitud que repletaran por completo el camino desde donde me encontraba hasta el sitio al que me dirigía. La respuesta resultó una mezcla de ambas.

Un mar de devotos movidos por la fe y el anhelo de rendir tributo a una de las deidades más veneradas por el pueblo cubano se enfilaban a lo largo del camino de casi tres kilómetros. El color morado se hacía notar en prendas, ramos de flores y velas. Las estatuillas del santo se multiplicaban, según su tamaño eran llevadas en franco abrazo, a cuesta o sobre altares móviles. Otros, más devotos o agradecidos, protagonizaban verdaderos actos de autoflagelación al transitar todo el camino pavimentado de rodillas, a rastra e incluso encadenados a bloques y piedras. “La magnitud del sacrificio depende de la grandeza del milagro solicitado”, me comentó una señora.

El escenario, digno del surrealismo de  Andre Breton, pero también carpenteriano en tanto real y maravilloso, se repite cada 17 de diciembre e incluso desde la tarde noche del día 16, fecha en la cual ciento de miles de cubanos protagonizan una multitudinaria peregrinación en honor a San Lázaro, una de las deidades más veneradas en la Isla y considerado por muchos, guardián de los pobres y los enfermos.

El origen de la celebración.

En la imagen del San Lázaro que se venera en Cuba, confluyen tres historias: San Lázaro, el personaje bíblico amigo de Jesús y hermano de Marta y María Magdalena, Lázaro, el mendigo que aparece en una parábola del Evangelio de San Lucas y Babalú Ayé, el orisha africano surgido a partir del sincretismo de los dos anteriores.

Profundizar en cada una de las tres versiones permite una rápida identificación de las características que comparten. La imagen que se asocia desde el sincretismo de Babalú Ayé es la de Lázaro el mendigo y leproso. Ambos sufrían de heridas en el cuerpo, vestían con harapos, andaban con muletas y se hacían acompañar de perros. Por otro lado, el propio Babalú y el San Lázaro Obispo comparten el haber sido resucitado el día 17 de diciembre. De ahí, la fecha de la celebración y la consolidación de la imagen que tan popular es en Cuba

¿Religión o Cultura?

A pesar de su origen religioso, reducir la connotación del peregrinaje a San Lázaro únicamente al ámbito religioso, sería desconocer elementos de la identidad e idiosincrasia del pueblo cubano. Celebraciones de esta índole, forman parte inherente de la cultura popular, descrita por los especialistas como tradicional, lo cual indica que su formación y consolidación tiene pilares fundamentales en significados y prácticas del pasado que encuentran continuidad en el presente, transmitidas de una generación a otra de manera espontánea.

La procesión a San Lázaro es una sólida expresión cultural, en tanto tiene sus raíces en una espiritualidad propia, formada en la Isla a través del tiempo con la convergencia y sincretismo de los pueblos aborígenes, africanos y españoles entre otros. Fernando Ortiz, sintetizaría el concepto de surgimiento de una nueva cultura a partir de la mezcla de otras con una palabra: transculturación.

El nacer y formarnos dentro de una tradición cultural tanto rica como única no solo nos hace diferentes, sino debe constituir para todos, un motivo de orgullo.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El agotamiento extremo se hace evidente en muchos de los profesantes que retribuyen al santo las bondades concedidas con enormes sacrificios físicos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Por las laceraciones que en algunos casos provoca cumplir al compromiso con San Lázaro, durante la procesión se dispone en numeroso cuerpo de la Cruz Roja para darle primeros auxilios a los devotos que lo necesiten. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Extendí la mano, y pagué al chofer del almendrón que me había dejado en el parque de Santiago de la Vegas. Tras el solicitado portazo, una vez más me dirigí al conductor inclinándome sobre la ventanilla, ya no para agradecerle, sino para preguntar cómo llegar de ahí a El Rincón, donde se reúnen los fieles para la procesión a San Lázaro, expliqué. En su mirada noté, o bien la burla, o bien la incomprensión de cómo se podía “estar tan perdido”. Tras las breves coordenadas, agregó: “Igual no te preocupes, vas a llegar sin problemas si solo sigues a la gente”.

Con tal sugerencia imaginé dos escenarios posibles: Identificar a alguien que por su apariencia o comportamiento no dejara lugar a dudas de que se dirigía al santuario, o que la cantidad de personas fuera de tal magnitud que repletaran por completo el camino desde donde me encontraba hasta el sitio al que me dirigía. La respuesta resultó una mezcla de ambas.

Un mar de devotos movidos por la fe y el anhelo de rendir tributo a una de las deidades más veneradas por el pueblo cubano se enfilaban a lo largo del camino de casi tres kilómetros. El color morado se hacía notar en prendas, ramos de flores y velas. Las estatuillas del santo se multiplicaban, según su tamaño eran llevadas en franco abrazo, a cuesta o sobre altares móviles. Otros, más devotos o agradecidos, protagonizaban verdaderos actos de autoflagelación al transitar todo el camino pavimentado de rodillas, a rastra e incluso encadenados a bloques y piedras. “La magnitud del sacrificio depende de la grandeza del milagro solicitado”, me comentó una señora.

El escenario, digno del surrealismo de  Andre Breton, pero también carpenteriano en tanto real y maravilloso, se repite cada 17 de diciembre e incluso desde la tarde noche del día 16, fecha en la cual ciento de miles de cubanos protagonizan una multitudinaria peregrinación en honor a San Lázaro, una de las deidades más veneradas en la Isla y considerado por muchos, guardián de los pobres y los enfermos.

El origen de la celebración.

En la imagen del San Lázaro que se venera en Cuba, confluyen tres historias: San Lázaro, el personaje bíblico amigo de Jesús y hermano de Marta y María Magdalena, Lázaro, el mendigo que aparece en una parábola del Evangelio de San Lucas y Babalú Ayé, el orisha africano surgido a partir del sincretismo de los dos anteriores.

Profundizar en cada una de las tres versiones permite una rápida identificación de las características que comparten. La imagen que se asocia desde el sincretismo de Babalú Ayé es la de Lázaro el mendigo y leproso. Ambos sufrían de heridas en el cuerpo, vestían con harapos, andaban con muletas y se hacían acompañar de perros. Por otro lado, el propio Babalú y el San Lázaro Obispo comparten el haber sido resucitado el día 17 de diciembre. De ahí, la fecha de la celebración y la consolidación de la imagen que tan popular es en Cuba

¿Religión o Cultura?

A pesar de su origen religioso, reducir la connotación del peregrinaje a San Lázaro únicamente al ámbito religioso, sería desconocer elementos de la identidad e idiosincrasia del pueblo cubano. Celebraciones de esta índole, forman parte inherente de la cultura popular, descrita por los especialistas como tradicional, lo cual indica que su formación y consolidación tiene pilares fundamentales en significados y prácticas del pasado que encuentran continuidad en el presente, transmitidas de una generación a otra de manera espontánea.

La procesión a San Lázaro es una sólida expresión cultural, en tanto tiene sus raíces en una espiritualidad propia, formada en la Isla a través del tiempo con la convergencia y sincretismo de los pueblos aborígenes, africanos y españoles entre otros. Fernando Ortiz, sintetizaría el concepto de surgimiento de una nueva cultura a partir de la mezcla de otras con una palabra: transculturación.

El nacer y formarnos dentro de una tradición cultural tanto rica como única no solo nos hace diferentes, sino debe constituir para todos, un motivo de orgullo.

El Santuario Nacional del Rincón fue construido el 26 de febrero de 1917, desde entonces es sitio habitual de peregrinaje para todos aquellos que le profesan su fe a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El agotamiento extremo se hace evidente en muchos de los profesantes que retribuyen al santo las bondades concedidas con enormes sacrificios físicos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Por las laceraciones que en algunos casos provoca cumplir al compromiso con San Lázaro, durante la procesión se dispone en numeroso cuerpo de la Cruz Roja para darle primeros auxilios a los devotos que lo necesiten. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Extendí la mano, y pagué al chofer del almendrón que me había dejado en el parque de Santiago de la Vegas. Tras el solicitado portazo, una vez más me dirigí al conductor inclinándome sobre la ventanilla, ya no para agradecerle, sino para preguntar cómo llegar de ahí a El Rincón, donde se reúnen los fieles para la procesión a San Lázaro, expliqué. En su mirada noté, o bien la burla, o bien la incomprensión de cómo se podía “estar tan perdido”. Tras las breves coordenadas, agregó: “Igual no te preocupes, vas a llegar sin problemas si solo sigues a la gente”.

Con tal sugerencia imaginé dos escenarios posibles: Identificar a alguien que por su apariencia o comportamiento no dejara lugar a dudas de que se dirigía al santuario, o que la cantidad de personas fuera de tal magnitud que repletaran por completo el camino desde donde me encontraba hasta el sitio al que me dirigía. La respuesta resultó una mezcla de ambas.

Un mar de devotos movidos por la fe y el anhelo de rendir tributo a una de las deidades más veneradas por el pueblo cubano se enfilaban a lo largo del camino de casi tres kilómetros. El color morado se hacía notar en prendas, ramos de flores y velas. Las estatuillas del santo se multiplicaban, según su tamaño eran llevadas en franco abrazo, a cuesta o sobre altares móviles. Otros, más devotos o agradecidos, protagonizaban verdaderos actos de autoflagelación al transitar todo el camino pavimentado de rodillas, a rastra e incluso encadenados a bloques y piedras. “La magnitud del sacrificio depende de la grandeza del milagro solicitado”, me comentó una señora.

El escenario, digno del surrealismo de  Andre Breton, pero también carpenteriano en tanto real y maravilloso, se repite cada 17 de diciembre e incluso desde la tarde noche del día 16, fecha en la cual ciento de miles de cubanos protagonizan una multitudinaria peregrinación en honor a San Lázaro, una de las deidades más veneradas en la Isla y considerado por muchos, guardián de los pobres y los enfermos.

El origen de la celebración.

En la imagen del San Lázaro que se venera en Cuba, confluyen tres historias: San Lázaro, el personaje bíblico amigo de Jesús y hermano de Marta y María Magdalena, Lázaro, el mendigo que aparece en una parábola del Evangelio de San Lucas y Babalú Ayé, el orisha africano surgido a partir del sincretismo de los dos anteriores.

Profundizar en cada una de las tres versiones permite una rápida identificación de las características que comparten. La imagen que se asocia desde el sincretismo de Babalú Ayé es la de Lázaro el mendigo y leproso. Ambos sufrían de heridas en el cuerpo, vestían con harapos, andaban con muletas y se hacían acompañar de perros. Por otro lado, el propio Babalú y el San Lázaro Obispo comparten el haber sido resucitado el día 17 de diciembre. De ahí, la fecha de la celebración y la consolidación de la imagen que tan popular es en Cuba

¿Religión o Cultura?

A pesar de su origen religioso, reducir la connotación del peregrinaje a San Lázaro únicamente al ámbito religioso, sería desconocer elementos de la identidad e idiosincrasia del pueblo cubano. Celebraciones de esta índole, forman parte inherente de la cultura popular, descrita por los especialistas como tradicional, lo cual indica que su formación y consolidación tiene pilares fundamentales en significados y prácticas del pasado que encuentran continuidad en el presente, transmitidas de una generación a otra de manera espontánea.

La procesión a San Lázaro es una sólida expresión cultural, en tanto tiene sus raíces en una espiritualidad propia, formada en la Isla a través del tiempo con la convergencia y sincretismo de los pueblos aborígenes, africanos y españoles entre otros. Fernando Ortiz, sintetizaría el concepto de surgimiento de una nueva cultura a partir de la mezcla de otras con una palabra: transculturación.

El nacer y formarnos dentro de una tradición cultural tanto rica como única no solo nos hace diferentes, sino debe constituir para todos, un motivo de orgullo.

El Santuario Nacional del Rincón fue construido el 26 de febrero de 1917, desde entonces es sitio habitual de peregrinaje para todos aquellos que le profesan su fe a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El Santuario Nacional del Rincón fue construido el 26 de febrero de 1917, desde entonces es sitio habitual de peregrinaje para todos aquellos que le profesan su fe a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El agotamiento extremo se hace evidente en muchos de los profesantes que retribuyen al santo las bondades concedidas con enormes sacrificios físicos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Por las laceraciones que en algunos casos provoca cumplir al compromiso con San Lázaro, durante la procesión se dispone en numeroso cuerpo de la Cruz Roja para darle primeros auxilios a los devotos que lo necesiten. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Extendí la mano, y pagué al chofer del almendrón que me había dejado en el parque de Santiago de la Vegas. Tras el solicitado portazo, una vez más me dirigí al conductor inclinándome sobre la ventanilla, ya no para agradecerle, sino para preguntar cómo llegar de ahí a El Rincón, donde se reúnen los fieles para la procesión a San Lázaro, expliqué. En su mirada noté, o bien la burla, o bien la incomprensión de cómo se podía “estar tan perdido”. Tras las breves coordenadas, agregó: “Igual no te preocupes, vas a llegar sin problemas si solo sigues a la gente”.

Con tal sugerencia imaginé dos escenarios posibles: Identificar a alguien que por su apariencia o comportamiento no dejara lugar a dudas de que se dirigía al santuario, o que la cantidad de personas fuera de tal magnitud que repletaran por completo el camino desde donde me encontraba hasta el sitio al que me dirigía. La respuesta resultó una mezcla de ambas.

Un mar de devotos movidos por la fe y el anhelo de rendir tributo a una de las deidades más veneradas por el pueblo cubano se enfilaban a lo largo del camino de casi tres kilómetros. El color morado se hacía notar en prendas, ramos de flores y velas. Las estatuillas del santo se multiplicaban, según su tamaño eran llevadas en franco abrazo, a cuesta o sobre altares móviles. Otros, más devotos o agradecidos, protagonizaban verdaderos actos de autoflagelación al transitar todo el camino pavimentado de rodillas, a rastra e incluso encadenados a bloques y piedras. “La magnitud del sacrificio depende de la grandeza del milagro solicitado”, me comentó una señora.

El escenario, digno del surrealismo de  Andre Breton, pero también carpenteriano en tanto real y maravilloso, se repite cada 17 de diciembre e incluso desde la tarde noche del día 16, fecha en la cual ciento de miles de cubanos protagonizan una multitudinaria peregrinación en honor a San Lázaro, una de las deidades más veneradas en la Isla y considerado por muchos, guardián de los pobres y los enfermos.

El origen de la celebración.

En la imagen del San Lázaro que se venera en Cuba, confluyen tres historias: San Lázaro, el personaje bíblico amigo de Jesús y hermano de Marta y María Magdalena, Lázaro, el mendigo que aparece en una parábola del Evangelio de San Lucas y Babalú Ayé, el orisha africano surgido a partir del sincretismo de los dos anteriores.

Profundizar en cada una de las tres versiones permite una rápida identificación de las características que comparten. La imagen que se asocia desde el sincretismo de Babalú Ayé es la de Lázaro el mendigo y leproso. Ambos sufrían de heridas en el cuerpo, vestían con harapos, andaban con muletas y se hacían acompañar de perros. Por otro lado, el propio Babalú y el San Lázaro Obispo comparten el haber sido resucitado el día 17 de diciembre. De ahí, la fecha de la celebración y la consolidación de la imagen que tan popular es en Cuba

¿Religión o Cultura?

A pesar de su origen religioso, reducir la connotación del peregrinaje a San Lázaro únicamente al ámbito religioso, sería desconocer elementos de la identidad e idiosincrasia del pueblo cubano. Celebraciones de esta índole, forman parte inherente de la cultura popular, descrita por los especialistas como tradicional, lo cual indica que su formación y consolidación tiene pilares fundamentales en significados y prácticas del pasado que encuentran continuidad en el presente, transmitidas de una generación a otra de manera espontánea.

La procesión a San Lázaro es una sólida expresión cultural, en tanto tiene sus raíces en una espiritualidad propia, formada en la Isla a través del tiempo con la convergencia y sincretismo de los pueblos aborígenes, africanos y españoles entre otros. Fernando Ortiz, sintetizaría el concepto de surgimiento de una nueva cultura a partir de la mezcla de otras con una palabra: transculturación.

El nacer y formarnos dentro de una tradición cultural tanto rica como única no solo nos hace diferentes, sino debe constituir para todos, un motivo de orgullo.

El Santuario Nacional del Rincón fue construido el 26 de febrero de 1917, desde entonces es sitio habitual de peregrinaje para todos aquellos que le profesan su fe a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El agotamiento extremo se hace evidente en muchos de los profesantes que retribuyen al santo las bondades concedidas con enormes sacrificios físicos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Por las laceraciones que en algunos casos provoca cumplir al compromiso con San Lázaro, durante la procesión se dispone en numeroso cuerpo de la Cruz Roja para darle primeros auxilios a los devotos que lo necesiten. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Extendí la mano, y pagué al chofer del almendrón que me había dejado en el parque de Santiago de la Vegas. Tras el solicitado portazo, una vez más me dirigí al conductor inclinándome sobre la ventanilla, ya no para agradecerle, sino para preguntar cómo llegar de ahí a El Rincón, donde se reúnen los fieles para la procesión a San Lázaro, expliqué. En su mirada noté, o bien la burla, o bien la incomprensión de cómo se podía “estar tan perdido”. Tras las breves coordenadas, agregó: “Igual no te preocupes, vas a llegar sin problemas si solo sigues a la gente”.

Con tal sugerencia imaginé dos escenarios posibles: Identificar a alguien que por su apariencia o comportamiento no dejara lugar a dudas de que se dirigía al santuario, o que la cantidad de personas fuera de tal magnitud que repletaran por completo el camino desde donde me encontraba hasta el sitio al que me dirigía. La respuesta resultó una mezcla de ambas.

Un mar de devotos movidos por la fe y el anhelo de rendir tributo a una de las deidades más veneradas por el pueblo cubano se enfilaban a lo largo del camino de casi tres kilómetros. El color morado se hacía notar en prendas, ramos de flores y velas. Las estatuillas del santo se multiplicaban, según su tamaño eran llevadas en franco abrazo, a cuesta o sobre altares móviles. Otros, más devotos o agradecidos, protagonizaban verdaderos actos de autoflagelación al transitar todo el camino pavimentado de rodillas, a rastra e incluso encadenados a bloques y piedras. “La magnitud del sacrificio depende de la grandeza del milagro solicitado”, me comentó una señora.

El escenario, digno del surrealismo de  Andre Breton, pero también carpenteriano en tanto real y maravilloso, se repite cada 17 de diciembre e incluso desde la tarde noche del día 16, fecha en la cual ciento de miles de cubanos protagonizan una multitudinaria peregrinación en honor a San Lázaro, una de las deidades más veneradas en la Isla y considerado por muchos, guardián de los pobres y los enfermos.

El origen de la celebración.

En la imagen del San Lázaro que se venera en Cuba, confluyen tres historias: San Lázaro, el personaje bíblico amigo de Jesús y hermano de Marta y María Magdalena, Lázaro, el mendigo que aparece en una parábola del Evangelio de San Lucas y Babalú Ayé, el orisha africano surgido a partir del sincretismo de los dos anteriores.

Profundizar en cada una de las tres versiones permite una rápida identificación de las características que comparten. La imagen que se asocia desde el sincretismo de Babalú Ayé es la de Lázaro el mendigo y leproso. Ambos sufrían de heridas en el cuerpo, vestían con harapos, andaban con muletas y se hacían acompañar de perros. Por otro lado, el propio Babalú y el San Lázaro Obispo comparten el haber sido resucitado el día 17 de diciembre. De ahí, la fecha de la celebración y la consolidación de la imagen que tan popular es en Cuba

¿Religión o Cultura?

A pesar de su origen religioso, reducir la connotación del peregrinaje a San Lázaro únicamente al ámbito religioso, sería desconocer elementos de la identidad e idiosincrasia del pueblo cubano. Celebraciones de esta índole, forman parte inherente de la cultura popular, descrita por los especialistas como tradicional, lo cual indica que su formación y consolidación tiene pilares fundamentales en significados y prácticas del pasado que encuentran continuidad en el presente, transmitidas de una generación a otra de manera espontánea.

La procesión a San Lázaro es una sólida expresión cultural, en tanto tiene sus raíces en una espiritualidad propia, formada en la Isla a través del tiempo con la convergencia y sincretismo de los pueblos aborígenes, africanos y españoles entre otros. Fernando Ortiz, sintetizaría el concepto de surgimiento de una nueva cultura a partir de la mezcla de otras con una palabra: transculturación.

El nacer y formarnos dentro de una tradición cultural tanto rica como única no solo nos hace diferentes, sino debe constituir para todos, un motivo de orgullo.

El Santuario Nacional del Rincón fue construido el 26 de febrero de 1917, desde entonces es sitio habitual de peregrinaje para todos aquellos que le profesan su fe a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El Santuario Nacional del Rincón fue construido el 26 de febrero de 1917, desde entonces es sitio habitual de peregrinaje para todos aquellos que le profesan su fe a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El agotamiento extremo se hace evidente en muchos de los profesantes que retribuyen al santo las bondades concedidas con enormes sacrificios físicos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Por las laceraciones que en algunos casos provoca cumplir al compromiso con San Lázaro, durante la procesión se dispone en numeroso cuerpo de la Cruz Roja para darle primeros auxilios a los devotos que lo necesiten. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Extendí la mano, y pagué al chofer del almendrón que me había dejado en el parque de Santiago de la Vegas. Tras el solicitado portazo, una vez más me dirigí al conductor inclinándome sobre la ventanilla, ya no para agradecerle, sino para preguntar cómo llegar de ahí a El Rincón, donde se reúnen los fieles para la procesión a San Lázaro, expliqué. En su mirada noté, o bien la burla, o bien la incomprensión de cómo se podía “estar tan perdido”. Tras las breves coordenadas, agregó: “Igual no te preocupes, vas a llegar sin problemas si solo sigues a la gente”.

Con tal sugerencia imaginé dos escenarios posibles: Identificar a alguien que por su apariencia o comportamiento no dejara lugar a dudas de que se dirigía al santuario, o que la cantidad de personas fuera de tal magnitud que repletaran por completo el camino desde donde me encontraba hasta el sitio al que me dirigía. La respuesta resultó una mezcla de ambas.

Un mar de devotos movidos por la fe y el anhelo de rendir tributo a una de las deidades más veneradas por el pueblo cubano se enfilaban a lo largo del camino de casi tres kilómetros. El color morado se hacía notar en prendas, ramos de flores y velas. Las estatuillas del santo se multiplicaban, según su tamaño eran llevadas en franco abrazo, a cuesta o sobre altares móviles. Otros, más devotos o agradecidos, protagonizaban verdaderos actos de autoflagelación al transitar todo el camino pavimentado de rodillas, a rastra e incluso encadenados a bloques y piedras. “La magnitud del sacrificio depende de la grandeza del milagro solicitado”, me comentó una señora.

El escenario, digno del surrealismo de  Andre Breton, pero también carpenteriano en tanto real y maravilloso, se repite cada 17 de diciembre e incluso desde la tarde noche del día 16, fecha en la cual ciento de miles de cubanos protagonizan una multitudinaria peregrinación en honor a San Lázaro, una de las deidades más veneradas en la Isla y considerado por muchos, guardián de los pobres y los enfermos.

El origen de la celebración.

En la imagen del San Lázaro que se venera en Cuba, confluyen tres historias: San Lázaro, el personaje bíblico amigo de Jesús y hermano de Marta y María Magdalena, Lázaro, el mendigo que aparece en una parábola del Evangelio de San Lucas y Babalú Ayé, el orisha africano surgido a partir del sincretismo de los dos anteriores.

Profundizar en cada una de las tres versiones permite una rápida identificación de las características que comparten. La imagen que se asocia desde el sincretismo de Babalú Ayé es la de Lázaro el mendigo y leproso. Ambos sufrían de heridas en el cuerpo, vestían con harapos, andaban con muletas y se hacían acompañar de perros. Por otro lado, el propio Babalú y el San Lázaro Obispo comparten el haber sido resucitado el día 17 de diciembre. De ahí, la fecha de la celebración y la consolidación de la imagen que tan popular es en Cuba

¿Religión o Cultura?

A pesar de su origen religioso, reducir la connotación del peregrinaje a San Lázaro únicamente al ámbito religioso, sería desconocer elementos de la identidad e idiosincrasia del pueblo cubano. Celebraciones de esta índole, forman parte inherente de la cultura popular, descrita por los especialistas como tradicional, lo cual indica que su formación y consolidación tiene pilares fundamentales en significados y prácticas del pasado que encuentran continuidad en el presente, transmitidas de una generación a otra de manera espontánea.

La procesión a San Lázaro es una sólida expresión cultural, en tanto tiene sus raíces en una espiritualidad propia, formada en la Isla a través del tiempo con la convergencia y sincretismo de los pueblos aborígenes, africanos y españoles entre otros. Fernando Ortiz, sintetizaría el concepto de surgimiento de una nueva cultura a partir de la mezcla de otras con una palabra: transculturación.

El nacer y formarnos dentro de una tradición cultural tanto rica como única no solo nos hace diferentes, sino debe constituir para todos, un motivo de orgullo.

El Santuario Nacional del Rincón fue construido el 26 de febrero de 1917, desde entonces es sitio habitual de peregrinaje para todos aquellos que le profesan su fe a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En el interior de la ermita, la deidad representada en los altares es la de católico San Lázaro Obispo, una de las tres fuentes de la que se nutrió la imagen idolatrada hoy por los fieles en la Isla. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El color morado está presente en la gran mayoría de los tributos, esta particularidad cromática se debe al vestuario que distingue la imagen del San Lázaro que veneran los cubanos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Las flores y velas son las ofrendas más comunes con las que los devotos agasajan a San Lázaro en los altares. Encender una llama simboliza la intención de iluminar el camino de aquel por quien se prenda. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

En los altares, los participantes de la procesión se agolpan para rezar, algunos en gratitud por la ya concedido, y otros en petición de buena fortuna, salud y júbilo para familiares y amigos en los próximos tiempos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Aunque la misa se celebra el 17 de diciembre a las 12 de la noche, desde muy temprano en la mañana del 16 comienzan a congregarse los fieles en el santuario dispuestos a pasar todo el día en espera, todo por participar en el magno homenaje anual que se le realiza a San Lázaro. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Muchos de los fieles realizan la peregrinación descalzos y acompañados de sus perros, ambos componentes están directamente relacionados con la representación simbólica de la deidad. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El agotamiento extremo se hace evidente en muchos de los profesantes que retribuyen al santo las bondades concedidas con enormes sacrificios físicos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

El cumplimiento de promesas a través de la autoflagelación, está relacionado con las mismas características mismas que el imaginario popular atribuye al santo, guardián de los pobres y los enfermos. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.

Por las laceraciones que en algunos casos provoca cumplir al compromiso con San Lázaro, durante la procesión se dispone en numeroso cuerpo de la Cruz Roja para darle primeros auxilios a los devotos que lo necesiten. Foto: Darío Gabriel Sánchez García/CUBADEBATE.
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