Trump, su derrota reciente y la relación con #Cuba

Escrito por Noel Manzanares Blanco

Mi incógnita sobre la posibilidad de que fructificara la pretensión del mandatario Trump en el sentido de desmontar la ley sanitaria de su predecesor, Barack Obama ─conocida como Obamacare─, ha sido despejada: no se convirtió en realidad este 24 de Marzo, incluyendo que recibió la oposición de cerca de cuarenta votos procedentes de congresistas republicanos o sea, del propio partido del presidente.

A la sazón, un reporte de EFE desde Washington dice que tras semanas de negociaciones e intentándolo hasta el último minuto, ni Trump ni el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, fueron capaces de sumar el viernes los 216 votos necesarios para aprobar su propuesta en el pleno, una ley que a ojos del ala más radical del partido, y también de los más moderados, era inaceptable.

(Ese mismo día, se divulgó que El plan de salud de los republicanos afectaría a todos, pues constituye un desastre para las familias que tienen que esforzarse laboralmente, dejaría sin seguro a 24 millones de personas en el país y fijaría penosos impuestos a los trabajadores/as. “Los presidentes ejecutivos, los multimillonarios y los políticos de derecha reciben la mejor atención médica porque el costo no es un problema para ellos” ─refleja el mismísimo el Nuevo Herald).

La Agencia de prensa española agrega que el multimillonario devenido gobernante, en declaraciones a la prensa desde la sede de su gestión ejecutiva, prefirió culpar de su sonada derrota a los demócratas por no votar a favor de una ley republicana, sin mencionar “a sus ‘amigos’ del ultraconservador Caucus de la Libertad, quienes bloquearon el proyecto”.

EFE también asegura en esta oportunidad que el revés sufrido por Mr. Trump se suma además a los dos bloqueos judiciales que recayeron sobre las órdenes ejecutivas que rubricó para prohibir la entrada temporal de refugiados y ciudadanos de ciertos países de mayoría musulmana, minando aún más sus intentos apresurados por cumplir sus promesas de campaña.

Entretanto ─sin dejar de volver a preguntar: ¿quién apuesta a la permanencia del susodicho en la Casa Blanca?─, deseo llamar su atención hacia la postura de un legislador de triste origen cubano y un ¿devoto? de Trump precisamente en lo relacionado con el proyecto de ley ahora derrotado y las relaciones entre La Habana y Washington.

Resultas que un par de días antes del mencionado revés, en el titular Cuba emerge en la lucha por los votos para la reforma de salud se hizo constar que de cara a la votación sobre la nueva ley de salud (American Health Care Act, AHCA ─la propia vs. Obamacare), el representante de Miami, Mario Díaz-Balart, pidió garantías a funcionarios de la Casa Blanca de que Trump cumpliría su promesa de campaña de adoptar una línea más dura hacia Cuba, en compensación de su respaldo a la ley en cuestión.

Y aunque se dice que no hubo discusión explícita, la fuente consultada reveló: “’El Sr. Díaz-Balart está jugando a la política con el cuidado de salud de sus votantes con el fin de resolver una disputa familiar’ comentó James Williams, director de Engage Cuba, una coalición de empresas y organizaciones que busca derogar el embargo. ‘Nuestra política hacia Cuba debe guiarse por lo que es el mejor interés del pueblo americano y cubano, no por la agenda personal de un congresista’”.

Ante tal escenario, no me voy a detener en que   ni más ni menos que la señora Ileana Ros-Lehtinen ─colega de ese Díaz-Balart y como él defensora de la delincuencia política gusano-yanqui─ unos diez días antes del asunto de marras se pronunció por votar contra el plan de la Cámara de Representantes que debía reemplazar la Ley de Servicios Médicos Asequibles o sea, el referido proyecto de Trump.

Sí significo que al calor de los sucesos que he narrado simultáneamente se difundió una noticia que no debo obviar: el exgobernador de Georgia, Sonny Perdue, a la espera de su confirmación como secretario de Agricultura, habló en una audiencia ante el Senado sobre el interés que existe en expandir el comercio con Cuba.

La información asimismo contiene que Perdue no solo aludió a la necesidad de apoyo por parte del Congreso para resolver problemas de financiación que permitan a los agricultores estadounidenses vender sus productos a la Isla, sino también que, preguntado sobre sus opiniones en relación con el país caribeño, dijo creer que tanto a los legisladores de la costa del golfo de México como los del este y el centro-oeste les encantaría el comercio con Cuba.

Por tanto, concluyo subrayando que el tercer traspié del presidente Trump evidencia que el principal actor de la Oficina Oval encuentra zancadillas hasta en su partido, mientras que persiste la puja porque permanezca la cordura en el vínculo entre el Norte y Sur del Estrecho de la Florida. Así, exclamo a los cuatro vientos: ¡Ojalá que la civilización se abra paso!

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