Manipulación del tema racial contra #Cuba

Escrito por  Arthur González*

Estados Unidos no puede presumir de ser ejemplo de igualdad racial, sin embargo, estimula y acoge a cubanos de raza negra para sus acciones de propaganda contra la Revolución cubana, obviando que es precisamente en el Norte donde más crímenes se realizan a diario contra personas de piel negra, que califican como afronorteamericanos, para recordarles que no son norteamericanos, sino africanos.

Desgraciadamente quienes aceptan esa nueva calificación racial no se percatan el sentido racista que conlleva, pues a ningún europeo lo califican como europeo descendiente, los llaman simplemente norteamericanos.

En vida de Martin Luther King nunca se les llamo afrodescendientes, él luchaba por los derechos de los negros y por eso fue asesinado.

Desde la década de los 90 del siglo XX, los ideólogos estadounidenses iniciaron la estimulación a la controversia racial en Cuba, como si antes de 1959 ser negro no fuera considerado un pecado mortal.

En los últimos años fomentaron grupúsculos contrarrevolucionarios de corte racial, invitando a sus cabecillas a conferencias internacionales para acusar a la Revolución de ser racista, manipulando con malsana intensión situaciones arrastradas desde el capitalismo impuesto por Estados Unidos, que en nada tienen que ver con el proceso de desarrollo e igualdad racial logrado por el socialismo cubano.

Con fines subversivos la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) celebra su reunión en Venezuela, a la que invitaron al contrarrevolucionario cubano Juan Antonio Madrazo, miembro de un grupúsculo fomentado y financiado desde EE.UU.

En su intervención ante dicha Comisión declaró que: “recomendaré al gobierno de Raúl Castro que permita tratar en la esfera pública la problemática racial cubana”, como si ese tema no se abordara, cotidianamente y de manera constructiva, por académicos y estudiosos cubanos.

Los historiadores y especialistas de Cuba debaten lo alcanzado y lo que aún falta por lograr en ese orden, sin olvidar que fue la Revolución socialista quien acabó con las barreras que impedían que los negros pudiesen ser tratados como seres humanos y eliminar la cruel segregación que padecían.

Fue tal la discriminación que padecieron los negros que los papeles de negritos en el teatro vernáculo solo eran interpretados por blancos pintados de negro, las rumberas eran blancas, los deportistas blancos y no existían funcionarios en empresas ni cargos públicos de raza negra.

La manipulación es tal que se quiere hacer creer que los negros no son seleccionados para puestos importantes, incluido el turismo, pero no mencionan que el 25 de marzo de 1959 el propio Fidel Castro, explicaba al pueblo por la TV, la política de la Revolución contra la discriminación racial existente en el capitalismo, considerándola como una de las peores lacras de la sociedad cubana.

Martianos

Fue la Revolución y no el capitalismo, quien eliminó la segregación racial en sociedades de diversos tipos, las playas, empresas y centros de estudio.

¿Dónde estudio Madrazo? ¿Qué nivel académico tiene? ¿Pudo haberlo alcanzado antes de 1959?

Por supuesto que no, ni tampoco su compinche Cuesta Morua, ni Guillermo Fariñas ni ninguno de los que hoy pretende condenar a Cuba. Todos fueron a las mismas escuelas que van los cubanos blancos.

Hoy los círculos infantiles, escuelas de todos los niveles, hospitales, bancos, ministerios, bufetes de abogados, y otras especialidades, están llenas de cubanos de raza negra o mulatos, pues los matrimonios entre diferentes razas en algo común en la Isla, algo condenado y rechazado décadas atrás.

Esos mismos que hablan de discriminación racial han cambiado sus patrones de belleza y solo ven en las mujeres blancas su ideal de pareja, relegando hermosas Venus de ébano, que nada tienen que envidiar a las blancas, a pesar de tener labios más gruesos, narices anchas y pelos rizos.

En Cuba no se le impide a un negro entrar en un centro comercial, una escuela o un centro de trabajo. Académicos, médicos, diplomáticos y científicos negros, gozan de alta consideración social.

Quien no quiere estudiar y superarse no es por el color de la piel ni por sus ancestros, pues en casi 60 años ya son cuatro generaciones de cubanos que han vivido en igualdad de oportunidades, sin importar la raza.

Como parte de la campaña anticubana la vicepresidenta primera de la CIDH, la jamaicana Margarette May Macaulay, manifestó:

“La discriminación es evidente, en particular en hoteles y restaurantes donde todos los trabajos mejor pagados nunca los ocupan afrodescendientes”.

Evidentemente esa señora no sabe que un cubano con oficio de chapista, albañil, plomero, carpintero, herrero o mecánico automotriz, gana mil veces más que un funcionario, empleado de un hotel o de un restaurante para el turismo, y son mayoritarios los cubanos de raza negra quienes desempeñan esos oficios, porque les proporcionan altísimas sumas de dinero que jamás ganarían en un hotel, ni como un ministro.

Mientras un funcionario estatal percibe un salario de 700 pesos cubanos al mes (29 pesos convertibles al cambio oficial) un albañil por hacer un baño en una semana, obtiene no menos de dos mil pesos cubanos convertibles, que al cambio oficial representan 48 mil pesos cubanos.

Dejarse manipular por Estados Unidos, el país más racista del mundo, no es pura coincidencia, es parte de la misma matriz de opinión que pretenden imponerle al mundo de que en Cuba se “violan” los derechos humanos, se “arresta y acosa” a los que tienen criterios u opiniones diferentes, como aseguró el propio Presidente Barack Obama, durante su discurso el 17/12/2014:

“Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche. Continuaremos apoyando a la sociedad civil allí”.

Todo es parte de lo mismo, para hacerle creer a los demás que Cuba es un infierno, solo por haber decidido un camino diferente al impuesto por Estados Unidos en 1898, cuando intervinieron en la guerra hispano-cubana.

El tema es espinoso y falta mucho por alcanzar, pero asegurar que no existen similares oportunidades para blancos, negros y mestizos es negar una realidad palpable en la misma preparación académica y profesional que poseen esos que hoy los acusan a la Revolución para obtener beneficios financieros del país que asesina a niños y hombres negros, solo por el color de su piel.

Ese mal llamado  nunca se ha pronunciado contra la violencia racial en Estados Unidos, porque no quieren perder el salario que les viene del Norte.

José Martí si los denunció con valentía al expresar:

“Se habla menos de debate de los senadores sobre el proyecto de ley que convida a los norteamericanos negros a expatriarse, a salir de su patria para siempre, para que no tengan que tratarlos como hombres, y sentarse a su lado en los carros”.

*Arthur González, cubano, especialista en relaciones Cuba-EE.UU., editor del Blog El Heraldo Cubano.

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